sábado, 21 de junio de 2008

Osvaldo Baer y su claridad de siempre

Como siempre Osvaldo Bayer, nos da un baño de realismo, nos enrostra eso que algunos por accion y la mayoria por omision no vemos. Esta es la contratapa de el Diario Pagina 12 del 21/06/2008.

Al toro por las astas

Por Osvaldo Bayer

Desde Bonn

Es increíble la irracionalidad del mundo. Pero el hombre persiste. Sigue rigiendo la ley del dinero. Más dinero, más poder. Así de sencillo. Por ejemplo, que los alimentos del mundo estén en manos de un núcleo de personas surgidos en su mayoría de los dueños de la tierra. En un mundo con limitaciones –y las conocemos con respecto a las reacciones de la naturaleza y a eso que llaman la bolsa y la ruleta de las acciones o las altas y bajas de las divisas– las grandes líneas a seguir no las dictan los que defienden la vida a ultranza, ni siquiera los políticos elegidos en las urnas, sino los que tienen el verdadero poder. Lo vemos actualmente en Europa. Hoy el diario Frankfurter Rundschau –lo cito porque es un órgano que a veces, muy pocas veces, lástima– se atreve a decir basta. Hoy, viernes, le dedica toda su tapa, toda, a denunciar la inhumana política europea con respecto a los seres humanos del tercer y cuarto mundo que buscan refugio en Europa, los denominados “ilegales”, que llegan de todos los países pobres. En la tapa de ese diario está en grandes letras la palabra Europa atravesada con alambres de púa. Y luego, en letra pequeña, este párrafo: “Con toda dureza, los estados europeos proceden contra los que buscan refugio. Europa se comporta así como si sólo tuvieran derecho a una vida en dignidad los que nacieron en el continente correcto. Cómo ese apartheid hace ricos a los nuevos contrabandistas de personas, arroja cadáveres a las costas españolas y lleva a que los chechenos perseguidos no encuentren protección, informamos en la edición de hoy, el Día de los Refugiados”.

Sí, Europa ha decidido hacer ya en un tono leguleyo lo que lleva a cabo Estados Unidos en sus fronteras con los “latinos”. Es el sistema. Esa Europa que estableció después del “descubrimiento” la esclavitud y la explotación de sus colonias africanas y americanas no se hace responsable por ello. Pero eso sí, sigue aprovechando el comercio con las elites de esos países que dominan sus economías y producen la pobreza, y por tanto la violencia.

Cuando uno lee las noticias de la Argentina, comprueba que la Sociedad Rural acompañada por otras organizaciones, que en conjunto siguen siendo dueños y señores de la tierra (algunos más, otros mucho menos, pero están juntos), hacen un “paro” patronal. La tierra, que significa el pan, que no tendría que pertenecer a nadie sino a todos, es de ellos. Esa tierra que tendría que ser de todos, como la sombra de los árboles en verano, como los caminos, como los ríos, como el derecho a la enseñanza, como el derecho a la salud. Causa hasta vergüenza que ninguno de nuestros gobiernos haya ido a golpear a la puerta de la Sociedad Rural y les haya preguntado: ¿de dónde tienen ustedes la tierra, quién se las otorgó, cómo llegaron a ella? La pregunta que tendríamos que hacerles todos a los estancieros, los latifundistas. ¿Cómo es posible que ningún Congreso nacional en toda su historia haya tratado el tema de los títulos de la propiedad de las pampas increíblemente fértiles e interminables o haya nombrado una comisión que estudiara a fondo cómo llegaron esos señores a la posesión de tales extensiones? No, no se hizo nunca. Se aceptó a libro cerrado esa historia terriblemente injusta y cruel. De eso no se habla. Y todos concurrieron a inaugurar el monumento a Julio Argentino Roca, el que dictaminó la muerte al “salvaje o bárbaro”. Y cómo después va a comenzar el otro capítulo, el de la explotación de los verdaderos trabajadores de la tierra, los “peones en negro”, como es habitual. Peones y sirvientas no entran por la puerta del Derecho.

Es hora de llamarlos a rendir hoy cuentas de cómo sus antepasados obtuvieron esas tierras. Sin ninguna duda, la mayoría fue después de la campaña de Roca, con el exterminio de los habitantes originarios. Lo dice toda la documentación histórica. Fue la Sociedad Rural presidida por José Martínez de Hoz –apellido bien conocido por los argentinos– quien va a apoyar y promover la campaña de Roca, por ejemplo, ofreciéndoles las “mejores caballadas” de los estancieros. Después del genocidio se otorgaron más de 41 millones de hectáreas a 1843 estancieros, entre ellos a la familia Martínez de Hoz, que recibió nada menos que 2.500.000 hectáreas. Y luego en la lista de beneficiarios estaban los Anchorena, Leloir, Temperley, Atucha, Ramos Mejía, Miguens, Unzué, Llavallol, Señorans, Martín y Omar, Real de Azúa, Luro, etc. Todos apellidos de la “aristocracia” de la tierra. El general Roca se quedará con 65.000 hectáreas, para “empezar”, y se otorgarán otras 7.450.000 hectáreas a los militares autores del genocidio. Lo dice el propio Domingo Faustino Sarmiento, en el diario El Censor del 18.XII.1885, textual: “Es necesario llamar a cuenta al presidente y a sus cómplices en estos fraudes inauditos. El presidente Roca, haciendo caso omiso de la ley, cada tantos días remite por camadas a las oficinas del Crédito Publico órdenes directas, sin expedientes ni tramitaciones inútiles, para que suscriba a los agraciados, que son siempre los mismos, centenares de leguas”. Por eso, durante la Década Infame, los conservadores levantaron el monumento a Roca en la Diagonal Sur de la Capital. Y ahí estaban todos, en primera fila los miembros de la Sociedad Rural. El mismo Roca aprobará la Concesión Grünbein, por la cual se otorgaron miles de hectáreas en la Patagonia principalmente a ingleses provenientes de las islas Malvinas. Que financiaron a los “cazadores de indios”. Una libra esterlina por par de orejas de tehuelches. La Sociedad Rural también apoyó firmemente la represión de los peones rurales patagónicos en la matanza de 1921 para no hablar de su influencia en la política de los centros provinciales.

¿Cómo es posible que jamás en la Argentina se haya intentado una reforma agraria? Seguimos aceptando un régimen que pertenece al medievo. Se tiene que dictar una ley poniendo una valla a la posesión, un máximo de hectáreas y dar preeminencia a las cooperativas de productores. Para ello, crear escuelas en cada ciudad del interior de más de cincuenta mil habitantes sobre administración del campo, ciencias agrícolas y ganaderas, para que los hijos de los trabajadores de la tierra puedan ya ser los técnicos futuros del campo.

Nada se arregla ahora con bajar o subir las retenciones, sino que la única solución es democratizar la posesión de la tierra. Y que sean esas mismas cooperativas las que se encarguen de la comercialización de sus productos.

Es lamentable que la Federación Agraria, aquella del Grito de Alcorta, no haya continuado su lucha de hace un siglo y que hoy busque como aliados a quienes están en la vereda de enfrente. Me viene a la memoria el movimiento del campo iniciado por integrantes de la Federación Agraria y apoyado por su diario La Tierra, en febrero de 1975, en el gobierno de Isabel Perón. Las otras organizaciones patronales del campo –Sociedad Rural, Coninagro y Confederaciones Rurales Argentinas– repudiaron las acciones de protesta. También Carbap, a través de su titular, Jorge Aguado, tuvo palabras muy duras contra el citado movimiento. Más tarde, en septiembre, del mismo año, sí, la Federación Agraria se plegó al movimiento de reivindicaciones de las Confederaciones Rurales Argentinas, a la que pertenece Carbap. Por lo que el periódico El Auténtico dirá: “La falta de una adecuada política económica tendiente a garantizar el precio de las cosechas, que hace que los pequeños y medianos productores queden a merced de los grandes monopolios exportadores, explica la decisión de la Federación Agraria de plegarse a una huelga hegemonizada totalmente por la más rancia oligarquía”. Hace treinta y tres años.

El diario La Prensa, por supuesto, apoyó el movimiento de la oligarquía del campo señalando que “De hecho, los gobiernos han mantenido una incoherencia sistemática respecto de la agricultura... que puede expresarse como desprecio por la merecida consideración de esa actividad productiva en el conjunto de los intereses nacionales”. Intereses nacionales.

La verdadera solución llegará cuando se lleve la verdadera democracia a la tierra. Ni terratenientes ni siervos. Que la alimentación de las ciudades no dependa de un triunvirato todopoderoso de los dueños de la tierra. Ojalá que la Iglesia Católica tome como modelo al obispo Angelelli, aquel que dijo en el púlpito, en ocasión de la muerte de un leñador y después de ver con sus propios ojos cómo sus compañeros llevaban el cuerpo sin vida sobre los hombros y lo enterraron así porque no les alcanzaba el dinero para comprar un ataúd: “En qué país vivimos que ni siquiera los leñadores pueden lograr la madera que abrace y contenga a sus seres queridos a la hora de la muerte”.

Al día siguiente, Angelelli yacía sin vida tirado en el suelo de una tierra por la que tanto luchó. Realidades constantes.

viernes, 20 de junio de 2008

Gracias!

Hacia rato que tenia abandonado mi blog, pero con el articulo que lei hoy, en una de mis paginas de cabecera, www.rebelion.org, encontre este hermoso articulo sobre la realidad argentina www.rebelion.org/noticia.php?id=69125,
por eso, quien quieras que seas por compartir esto con nosotros.



Distinto a lo que opina Giustiniani que apoya al campo o Maria del Carmen Alarcon (funcionaria del Gobierno de la Provincia de Santa Fe), o Maria del Carmen Viñas, que avala la represion (en serio) que ocurrio en el Concejo Deliberante de Mar del Plata. sino miren esto, www.0223.com.ar/detalleNoticia.php?idNoticia=14344 donde estan los que la repudian, si encuentran la firma de esta """"Sra.""""", este blog entrega premios!!!!!


Ahora el Texto del comienzo!!!!

El significado de las palabras

María José Sánchez
Rebelión


“Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo.” (Jorge Luis Borges)

Hasta los diarios más vendidos del país, que deberían recordar haber visto ya estas cosas, hicieron de sus crónicas de esos acontecimientos, meras columnas en amarillo patito: hablaron de represión. La cosa parece haber sido así: “Se lo pido por tercera vez señor, le pido que salgan de la ruta, que se haga a un costado. Se lo pido por favor, -¿Quién dijo que no hay gendarmes educados?- se lo estoy pidiendo por favor”. Luego de las reiteradas negativas (tres), los gendarmes procedieron a cumplir la orden de despejar la ruta para garantizar el constitucional libre circulamiento. Entre varios uniformados se llevaron detenidos a menos de veinte ruralistas que, desde el suelo, se negaban a cumplir este pedido. Fueron tomados desde los tobillos y las muñecas y subidos a las camionetas.

Ahora bien, a muchos nos resulta cuando menos llamativa esta novedosa manera de aplicar lo que los medios masivos de comunicación llamaron represión. Claro que surgen muchas preguntas ante este nuevo significado de ese conocido vocablo, además se comprende porqué Voltaire decía que antes de hablar había que redefinir los términos, ya que se puede usar la misma palabra para referirse a dos cosas diferentes, para expresar dos ideas distintas. Sería bueno saber si a Kosteki y Santillán la policía les pidió tres veces que por favor, por favor señor, dejaran de manifestarse, o tal vez las balas de plomo pidieron permiso antes de agujerearles el cuerpo y quitarles la vida, porque a eso también le llamamos represión. También sería interesantes saber de que manera educada y con que suaves modismos le pidió que dejara de insistir en su reclamo salarial a Fuentealba el oficial que le disparó por la espalda, desbaratándole la nuca de un escopetazo. Es que a eso le decíamos represión, eso nos indignaba, nos hacía saltar las lágrimas de la impotencia.

Tal vez las palabras cambien de significado, o lo que cambie sean los actores, los tipos de reclamos. Pasa que resulta un poco injusto. Pasa que cuando los 24 de Marzo gritamos verdad y memoria no vemos las cacerolas. Pasa que cuando en el sur se matan maestros o piqueteros se desangran en el piso en alguna calle de la capital, o la montada nos pasa por arriba con los caballos en la Plaza de Mayo, no vemos que se corten las rutas con las 4 x 4. Pasa que cuando la inseguridad nos golpea, no hay ninguna conferencia de prensa que dure 100 días.

Para algunos represión no es lo que pasó en la ruta 14 un sábado de junio. Para algunos la represión no es sólo generada por la policía o los gendarmes, sino por el hambre, el sufrimiento, la falta de justicia, la soledad de tantas marchas en las que apenas somos un puñado: porque algunos sectores de la sociedad también reprimen y de las maneras crueles, aunque no empuñen fustas o monten a caballo, aunque no tiren gases lacrimógenos. Reprimen cuando desempolvan las ollas para pedir que los ricos sean más ricos y los pobres sigan muriendo en la miseria.

Entonces, la ignorancia, la falta de educación del pueblo da bronca, da bronca y se llena una plaza. Los que estaban ahí sabrán que a más de la mitad no los llevaron de las narices, ni fueron por un sueldo, sino por ese sentimiento compartido que se llama indignación. Pero lo sabrán sólo quienes allí estuvieron, porque la televisión mostró otra cosa, siempre parece mostrar otra cosa: la tendenciosidad a la orden del día. En fin... a Menen todos lo veíamos jugar al basquet mientras en Tucumán los chicos se morían de hambre, sin micrófonos, sin cámaras.